Viernes, 15 de julio de 2005

MEDICINA
 
CIENCIA ILUSTRADA (II)
Los artistas en el laboratorio

AMÉRICA VALENZUELA


Obra 'Prozac, Thorazine, Zoloft' terminada en 2000 (Foto: Laura Splan)

La asociación entre ciencia y arte se convierte en muchas ocasiones en simbiosis. Determinados artistas utilizan imágenes que provienen de experimentos científicos para elaborar sus obras y por su parte los científicos necesitan a estos artistas para llamar la atención sobre sus descubrimientos.

Felice Franklin es fotógrafa, autora e investigadora científica. Sus trabajos con la cámara han ilustrado portadas de revistas científicas tan reconocidas como 'Science', 'Nature', 'Scientific American' o 'Proceedings of the National Academic of Science'. Frankel trabaja en colaboración con científicos para crear imágenes que ilustren sus estudios y presentaciones. Consigue extraer lo más bello y cautivador de una bacteria, una reacción química o un nanomotor.

Pero no siempre la ciencia y el arte están de acuerdo. "Creo que los científicos están entrenados para pensar que una imagen bonita de su trabajo no es necesaria y les entorpece en su labor. Pero yo opino que una fotografía maravillosa les ayuda a dar a conocer su trabajo", asegura. "Las imágenes pueden ser una herramienta muy poderosa para transmitir conceptos difíciles de comprender". Por eso organiza Image and Meaning 2, un gran encuentro entre artistas y científicos.

El proyecto, impulsado por el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT) se centra en las imágenes, sobre todo en las tomadas con material normalmente exclusivo de los laboratorios, como espectrómetros, microscopio electrónico, nanotecnología o nuevos materiales.

Por ahora sólo se han producido dos encuentros, en 2001 y en 2005. El segundo se celebró a finales de junio en el Centro Getty, en Los Ángeles. El objetivo es que los dos 'bandos' discutan sobre las ventajas e inconvenientes del uso de imágenes artísticas en los trabajos científicos, la dificultad a la hora de hacer gráficos con datos muy complejos, las nuevas tecnologías para elaborar imágenes y su estética.

Congregó a científicos de primera línea como el neurólogo recién galardonado con el premio Príncipe de Asturias Antonio Damasio y dibujantes tan afamados como Larry Gonick, entre otros muchos artistas gráficos, arquitectos y escritores. Cuando llegó la clausura del encuentro más de un proyecto entre científicos y artistas había nacido.

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La historia de una escultura inacabada

Casi por casualidad, pero con el mismo fin -aunar ciencia y arte- nació la organización Art & Science Collaborations, Inc. (ASCI). En el año 1988 la artista Cynthia Panucci buscaba financiación para realizar una escultura móvil de fibra óptica en el ferry de Staten Island. Conseguir dinero y material para sacar adelante su proyecto fue mucho más complicado de lo que había imaginado. Fue entonces cuando se dio cuenta del desamparo que sufrían los artistas de Nueva York, y de EE UU en general, que basaban sus obras en material tecnológico.

La escultura de fibra óptica no se hizo realidad, pero Pannucci no cejó en su empeño de conseguir financiación para proyectos de este tipo. Hizo un llamamiento a través del boletín de la Fundación neoyorkina para las Artes y respondieron 17 artistas. Hoy son más de 400 miembros. Su propósito actual es aumentar las colaboraciones entre científicos y artistas para explorar nuevas formas de expresión creativa.

La organización cubrió un hueco enorme en el mundo artístico y hoy se ha consolidado de tal forma que es un punto de encuentro indispensable e inevitable entre científicos y artistas. De hecho, la página web cuenta con un foro en la que los artistas y científicos se anuncian y buscan a su 'pareja ideal' para poner en marcha un proyecto. Biólogos, físicos, ingenieros y psicólogos se mezclan con dramaturgos, bailarines y músicos.

Obra 'Prozac, Thorazine, Zoloft' terminada en 2000 (Foto: Laura Splan) Laura Splan es una de sus artistas más representativas. "Desde la clonación de la oveja Dolly se ha revigorizado el interés por la ciencia por el público general y también por los artistas. El bioterrorismo, las células madre, la proliferación de productos antimicrobianos o la cirugía estética son fenómenos ricos visualmente. Muchos artistas no pueden resistirse a introducir estas ideas en sus trabajos", explica a 'elmundo.es'.

En sus obras explora la percepción de la belleza y el horror, la comodidad y el malestar. Utiliza imágenes relacionadas con la medicina y las combina con materiales de la vida doméstica. En la obra 'Prozac, Thorazine, Zoloft' las almohadas son de un material agradable, pero su forma es la de pastillas de antidepresivos y antipsicóticos. La opresión de la enfermedad se mezcla de manera desasosegante con el suave material de una almohada que no sirve más que para mirar, con los ojos torturados por el desvelo, al techo de una habitación.

"Esta yuxtaposición provoca una respuesta que fluctua entre la seducción y la repulsión", asegura la artista. "Evoco esta experiencia con imágenes formales atractivas que tras una inspección más profunda revelan al espectador una verdad incómoda sobre sus condiciones culturales y biológicas".